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#MujerLocal / Desahacerte del acné de forma natural y definitiva con estos sencillos pasos

Cuando tienes 12 años ya quieres tener 15; a los 15, 18; a los 18, 22; y entonces piensas “Stop, ni un paso más ni un paso menos“. Aunque en realidad superar la adolescencia y entrar a la vida adulta tiene muchas ventajas, hay uno que pensamos superaríamos pero no es así.

La mayoría de nosotros creemos que cuando pasas la adolescencia los problemas de los incómodos y poco estéticos brotes de acné desaparecerán. Falso.

A pesar de que nos sabemos guapos y guapas, la molestia de estos brotes es innegable, no sólo porque a la vista no son agradables –principalmente para nosotros, porque la mayoría de las personas no presta atención a este tipo de detalles- si no porque representan una molestia física, que habla también de nuestro interior.

En la pubertad es normal que suframos de acné y esto se debe a que nuestro cuerpo está cambiando y las hormonas están en plena revolución independista, haciendo de nuestra cara un campo de batalla entre puntos negros y espinillas.

Cuando ya estamos en lo benditos veintes y treintas, donde se supone lo has superado, te enfrentas a la disminución de colágeno y el metabolismo lento; los malos hábitos alimenticios son la primer causa de que broten,  ya no son tan frecuentes como antes, pero si comemos siempre cosas poco benéficas, no esperemos que el cuerpo no de señales de hartazgo, aunado a esto la falta de actividad física, pues el cuerpo no se  oxigena correctamente; también es importante anotar que hay distintos tipos y niveles de acné; hay personas que sólo pueden tratarlo clínicamente.

Aquí te dejamos  algunos consejos que te serán muy útiles, ya que son pequeños hábitos que, al cambiarlos, marcarán una gran diferencia. 

 Cambia la funda de tu almohada por lo menos cada 10 días.

¿Cuántas veces nos han dicho esto? No sólo por aquello del acné, si no por higiene en general. Las fundas de las almohadas están llenas de polvo, ácaros, saliva seca y sudor, por mencionar algunas cosas. Parece que no, pero piénsalo, ¿no suena a que es malo para tu cara?. Date 10 minutos 1 vez a la semana para cambiar la ropa de tu cama. Es tu espacio y sitio de descanso, principalmente. 

 Toma abundante agua.

¿Te suena familiar? Sí, ya que es una de las principales cosas que se recomiendan para mantenerse saludable, pero es tan obvio que hacemos caso omiso. Beber agua mantendrá tu metabolismo activo de forma correcta, ayudará a que tu sistema esté en constante proceso de limpieza y te mantendrá hidratado. La piel es una de las primeras víctimas de la intoxicación del cuerpo y la deshidratación.

 Consume más alimentos verdes.

Una alimentación alta en hierro puede ayudar a que tu hígado esté desintoxicado y evite así estos brotes. Las toxinas que dañan nuestro organismo buscan una forma de salir, adivina cuál es su forma preferida. 

 Realiza actividad física.

Otra manera de mantener tu metabolismo funcionando correctamente. Sal a correr -no sólo porque se te ha hecho tarde-, da paseos en bicicleta, sal a caminar mientras escuchas música o tienes una plática con alguien querido o solo para pensar. Hay muchas opciones en las que no necesitas gastar en un gimnasio para mantenerte activo. No hay pretexto. 

No pellizques los brotes.

Por lo que más quieras, deja de hacerle eso a tu rostro. Primero, esto solamente agravará el problema, pues contaminarás otras zonas de tu cara; segundo, lastimas la piel, y mucho; además te quedarán cicatrices que difícilmente desaparecerán.

Todo el tiempo, si somos precisos, nuestras manos se encuentran sucias. Entre teclados de computadora, celulares, transporte público, saludos a los colegas y más actividades, nunca estamos completamente limpios, pero de ahí a que estemos acariciándonos el rostro sin hacer consciente el hecho de que estamos llenándolo de bacterias mientras lo hacemos, hay mucho que podemos hacer. Lavarnos las manos antes de limpiarnos la cara por la noche o no tocarnos las mejillas justo después de haber salido del transporte público, son pequeños detalles que harán la diferencia. 

Usa productos de limpieza para el rostro con ácido salicílico.

Los productos que contienen dosis bajas de este compuesto son muy buenos para tratar los problemas de acné. Utilizándolos en combinación a los buenos hábitos que te hemos mencionado, podrás tener un control sobre este problema, es más, habrá un momento en que ya no los necesitarás. 

Evita productos perfumados.

No estamos hablando de las fragancias que utilizas para oler rico, si no a cremas, cosméticos, aceites o productos que estén en directa absorción facial. En muchas ocasiones lo único que provocan es tapar los poros y contaminar el cutis.

No se trata de volverse una personas que extreme cuidados en todos los aspectos de su vida, pero te aseguro que con estos pequeños cambios notarás grandes cambios. Nada es mágico, si no un proceso que tu cuerpo irá asimilando con el tiempo. Todos estamos preocupados constantemente por nuestra apariencia, pero recordemos que todo lo que se ve en el exterior, viene de nuestro interior, así que pongamos más atención a ese aspecto y cuidémonos, es bastante sencillo. También es una forma de demostrar cuanto nos queremos. 

Con información de: cultura colectiva 

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